lunes, 2 de agosto de 2010

Sabias que ...


1. Las mujeres que comen chocolate se excitan con mayor facilidad.

Que el chocolate es un afrodisíaco no es nada nuevo, y mucho menos un mito. Muchos estudios avalan que las mujeres que comen más chocolate se excitan más, ya que el dulce permite una estimulación más directa de las terminaciones nerviosas ¿Lo sabías?

2. Los hombres con pareja se masturban con más frecuencia.

Si creías que tu chico desde que está contigo había abandonado la autoexploración, te equivocas. Los hombres emparejados recurren a la masturbación más a menudo, ya que al tener relaciones sexuales con mayor frecuencia, producen más testosterona, hecho que hace que vivan más excitados que los solteros.

3. ¿Besarse es saludable?

¡Sabías que los besos son muy saludables? Al besar a tu chica(o), unas 40 mil bacterias se intercambian, además de contener la saliva sustancias desinfectantes. Pero si no fuera suficiente, al besar estamos ejercitando unos 30 músculos faciales, activamos la circulación sanguínea y mejoramos la autoestima.

4. 10 segundos es lo que tarda un hombre en tener una erección completa.

Mientras las mujeres necesitan más tiempo para excitarse, y por supuesto otro tipo de estímulos a parte de los visuales para calentar motores, los hombres con un simple impulso visual, pueden tener una erección en tan solo 10 segundos ¡Qué veloces!

5. Al orgasmo desde los pezones.

Aunque existen técnicas para estimular los pezones, la realidad es que solo 1% de las mujeres pueden llegar a tener un orgasmo solo mediante este tipo de estimulación.

6. ¿Alergia al semen?

Aunque suene raro, sí es posible tener alergia al semen. De hecho, el 5% de las mujeres tienen alérgica al semen e incluso hay hombres que también lo son. Pero un preservativo es suficiente para tener todo bajo control.

7. El 10% es asexual

Aunque te cueste de creer una de cada diez personas es asexual, es decir, no se siente atraído por ninguno de los dos sexos. Raro pero cierto.

8. El clítoris crece cuando se excita.

¿Sabías que el clítoris dobla su tamaño cuando se excita? La vagina se agranda y el punto G puede llegar a tener el tamaño de una almendra.

9. El corazón va a 100.

¿Te has preguntado a cuántas pulsaciones es capaz de llegar el corazón en un orgasmo? Según hemos leído, el corazón cuando se pone como una moto, puede llegar a las 180 pulsaciones por minuto.

10. ¿Por qué a los hombres les gusta un pubis depilado?

Puede que en alguna ocasión, tu chico te haya pedido depilarte tu zona genital y es que a los hombres les da morbo. Según los expertos, esta fantasía es puramente erótica y un pubis completamente depilado, es una muestra de infantilismo e inocencia, algo que puede excitar a un hombre.

11. ¿Cuál es la fantasía sexual más común?

Ni conejitas, ni enfermeras cachondas, ni polis malas… La fantasía sexual más común es el sexo oral.

12. Adiós al dolor con el orgasmo.

El dolor de cabeza no es una excusa para no tener relaciones sexuales ya que durante el clímax, el cerebro libera, sobre todo en la mujer, endorfinas y corticosteroides, dos sustancias con efecto calmante que atenúan el dolor crónico de espalda, de la artritis y de las migrañas según hemos leído.

Las 10 mentiras sexuales de las mujeres


1. “No existe el sexo sin amor”: La verdad es que el 99,9% de las mujeres ha fantaseado alguna vez en su vida con tener una aventura con un extraño o algún famoso. Por lo tanto lo del sexo sólo con amor, es ¡falso, falso, falso!.

2. “Sólo me importa la personalidad”: Sin duda que el carácter de alguien es muy importante, pero la apariencia física también cumple un rol en la atracción. Si no te gusta físicamente tu media naranja, aunque tenga una personalidad increíble, es probable que aparezca el aburrimiento.

3. “El tamaño no importa”: Ésta es una de las típicas mentiras que “ellas” dicen para no bajarle el ego a sus parejas. No entraremos en mayores detalles con respecto al tema, sólo podemos decir que los extremos no gustan.

4. “El alcohol es un estimulante sexual”: Si bien beber alcohol nos pone más deshinibidos, el estar ebrio hace perder sensibilidad, por lo que llegar al orgasmo es casi imposible. Puede que la mujer esté más activa, pero no por eso disfruta más.

5. “Nunca he fingido un orgasmo”: Según estudios, entre un 80 y un 90% de las mujeres ha fingido llegar al clímax alguna vez. La razón: quieren complacer a sus parejas y mantener su seguridad.

6. “No me gustan las palabras sucias”: A muchas les da vergüenza reconocerlo, pero a la mayoría les gustan las frases eróticas. Obviamente depende del momento y de quien provengan.

7. “No tengo fantasías sexuales”: No sólo “ellos” tienen fantasías. Si la mujer no lo confiesa es probable que sea porque no tiene demasiada confianza con su pareja.

8. “Me cargan los juguetes sexuales”: A la mayoría de las mujeres les causa curiosidad las películas eróticas, los juguetes sexuales y los strippers. Por algo existen los “Martes Femeninos”.

9. “Eres el único que me hace sentir así”: Casi todas las mujeres tuvieron un ex al que amaron y disfrutaron tanto como con la actual pareja. Ellas dicen que no hubo “otro” que las hizo sentir igual antes porque así se ahorran las explicaciones y celos injustificados.

10. “Si quieres, yo quiero”: Muchas mujeres tienen relaciones sexuales sin desearlo sólo por complacer a la pareja y no por propio placer. Esta conducta se basa en el miedo a defraudar al otro.

sábado, 31 de julio de 2010

Sodomía ¿Placer o Práctica Desagradable?



La sodomía puede gustarte o no, te puede horrorizar o te puede volver loco, se trata de un vicio sano o de una perversión, pero le llames como le llames es simple y llanamente sexo. Para mucha gente, el simple hecho de penetrar la zona anal e incluso lamerla, llega a ser de dudoso gusto y mucho menos conlleva algo parecido al placer pero… ¿lo has probado? Porque no se puede juzgar una práctica que no se ha realizado.

El caso es que el ano está rodeado de muchos nervios que hacen que sea una zona especialmente delicada y sensible por lo que el simple contacto con la lengua o con el pene hace que la persona se derrita del placer. Eso sí, si lo prueban por primera vez no es necesario que penetres la zona, primero necesitarán alguna sesión con la que puedan familiarizarse con la zona y cuando dejen atrás los prejuicios empezarán a disfrutar.

A partir de ahí, y cuando ambos disfruten plenamente de este acto sexual, deberán investigar otras zonas también erógenas, como puede ser, por ejemplo, el perineo. Esta zona se encuentra entre los testículos o la vulva y el ano y muchos prefieren centrarse en el perineo y no directamente en el ano. Pero como en todo en esta vida, hay más gustos que sabores. Igual que algunos prefieren iniciar una relación sexual penetrando directamente sin más preámbulos, otros prefieren excitarse realizando previamente diferentes juegos eróticos.

Lo verdaderamente importante en la sodomía es superar la barrera de lo desconocido.

miércoles, 23 de junio de 2010

Carta al Vasco Aguirre

MÉXICO -- Te escribo con una dualidad de sentimientos, de la profunda decepción a la amargura de la derrota, del pesimismo a la conformidad que nos da la clasificación a octavos de final, pero sobre todo con impotencia, porque además de ver fallar al equipo, me sobrecoge un sentimiento de rabia e indignación por la forma en que planteaste el partido.

Uruguay fue mejor, pero tú, tú nos hiciste sentir muy mal desde antes de que iniciara el encuentro, porque nadie, absolutamente nadie con un poco de lógica, puede comprender tu alineación, y mucho menos tus cambios, fueron decisiones viscerales, absurdas, inoperantes y faltas de inteligencia, tú que nos pides ovlidar los fracasos para darle a México nuevas victorias, el rostro de un triunfador... tú que nos exiges ser los mejores, que nos demuestras fortaleza y un carácter férreo que se supondría busca lo mejor para el equipo, más allá de sus pasiones, de las diferencias y los errrores.

Ya fuiste tú quien vivió un difícil momento dentro del vestidor en aquel amargo encuentro frente a Estados Unidos en el Mundial del 2002, que nos eliminaron no sólo porque jugaron mejor y metieron los goles, sino por decisiones tuyas, como la inclusión-homenaje al Beto García Aspe, o los pleitos que todos supimos, enfrentaste contra Francisco Palencia que dieron al traste con la unión del grupo.

Y ya vimos que la unidad del conjunto es primordial para pensar en un triunfo, tanto así que tú desde el fondo de tu corazón, sabes y debes reconocer que fue uno de los factores que nos ayudaron para desequilibrar a la Francia llena de rencores y pleitos internos, de insultos y escándalos que fueron determinantes para su debacle, y ese es un ejemplo del que debemos aprender.

Por eso es que no entiendo, y me gustaría que nos lo explicaras, porque esto es un foco rojo en el Tri, ¿a qué se debe el cambio de Andrés Guardado? era tu mejor jugador en el partido mal planteado frente a Uruguay, el único que realmente dio un golpazo a la portería charrúa, no lo comprendo, ni entiendo porque a tí y a Mario Carrillo no les gusta alinear a un jugador que por méritos y resultados es obligado en la alineación titular, como es incomprensible la necedad de colocar al Guille Franco en la punta, después de que se ha cansado de demostrarte que no toca el balón para nada, ¡que no le atina nunca! que se mueve lentamente, que deja ir todos los balones y en el mejor de los casos, le rebotan.

Dime por qué él si merece la confianza y la oportunidad, mientras que a Guardado lo sacas en la más estúpida de tus decisiones, en lugar de que hiciera pareja con Pablo Barrera, y no incluir a Israel Castro al que dejaste en situación comprometida y no pudo rendir.

Peor aún, ¿qué hace el Guille si el Chicharito te ha demostrado ser mil veces mejor?

Y en cambios incomprensibles, dejas fuera a Cuauhtémoc Blanco, al que ya de por sí habías puesto de inicio a sabiendas que lo mejor era guardarlo para la segunda parte como ante Francia, sólo para rolar tu gafete de capitán, otro de tus desplantes que hacen del Tri un monstruo de tres cabezas, porque esa decisión divide, más que unir.

No entiendo que no hayas aprendido la lección del 2002, que guardes resabios en tu corazón, cuando Guardado te está demostrando que está jugando bien y sacrifiques el fútbol por una pasión errada, porque en esas decisiones llevarás al Tri a hundirse en el cuarto partido, cuando el rival es por demás complicado y apenas tus buenas decisiones, tu buen manejo del grupo y su unidad basada en la fuerza mental podría darles para hacer un buen partido ante la temida Argentina de Maradona, equipo que sí puede darse el lujo de tener un técnico que se equivoque, que tome decisiones incorrectas, porque está plagado de estrellas y campeones y a pesar del mismísimo Diego se pueden dar el lujo de ganar.

Pero tú... ¡tú no!

El Tri depende de ti, de tus decisiones, de que aciertes a mantener la unidad del grupo y el beneficio futbolístico por encima de todo, más allá de rivales sencillos o durísimos como es el que nos toca ahora en suerte por no tener la capacidad de enfrentar el duelo ante Uruguay con más inteligencia, con mejores decisiones, con la alineación adecuada y los cambios que mejoras en el accionar del equipo, pero dime desde el fondo de tú corazón, ¿qué te impulsó a sacar a Guardado, la mente o las vísceras? ¿por qué Israel? o ¿para qué mantener al Guille?

Es una pena, pero seguir con Franco en la punta es casi como jugar con diez hombres, o peor aún 10 y un estorbo, con perdón para él porque buenas intenciones tendrá, ¡pero buena puntería, no!

Ojalá de aquí al domingo reflexiones, pienses en el bien del equipo y dejes de lado los conflictos con Guardado, que comprendas que por más que idolatres al Guille no hay por donde y que alinees a los mejores hombres, a los que verdaderamente puedan hacer mella en la Argentina de Lionel Messi, ¡si leiste bien! Messi,¡ el mejor jugador del mundo! ¿recuerdas?

La gran oportunidad la tenías hoy, hoy que decidiste tomar tus peores decisiones, que pensaste más en ti que en buscar la victoria que nos tendría en otra situación y que nos hubiera permitido festejar en grande el pase a octavos, porque así ni nos sabe, es más, sentimos amargura en los labios, un hueco en el estómago y un profundo temor de que no entiendas tu verdadero papel al frente del Tri, que el ensordecedor ruido de las vuvuzelas te haya nublado la mente y no te deje reflexionar en lo que es mejor para el equipo.

Me despido, no sin antes decirte que ese gol que nos marcó Uruguay, fue tan certero como el puñal que tu nos metiste en la espalda con tus decisiones, y que si en algo te importamos tienes que pensar con claridad, dejarte de tonterías, de pleitos absurdos con tus jugadores y de cambios incomprensibles que no ayudan en nada al equipo.

Ojalá que Dios te ilumine y no nos vuelvas a dejar con ese sabor amargo de la decepción, al menos queremos ver que se lucha ante Argentina con nuestros mejores hombres, con la mejor estrategia, con garra y entrega.... no nos decepciones una vez más.

Atentamente:

La afición mexicana y quien esto escribe.
Martha Guerra

martes, 16 de febrero de 2010

Carta a mi Padre


Anhelabas mi nacimiento y yo también anhelaba conocerte. Pero quizá una vez pasada la emoción de la noticia, me volví un envoltorio que mirabas a ratos y desconocías en cuanto empezaba a llorar o a oler mal. Yo, en cambio, nunca perdí la emoción de tu presencia. Eras la persona que mas deseaba ver, en medio del mundo de mujeres que me rodearon desde mi nacimiento.


Cuando era pequeño, me preguntaba porque me habías abandonado con el otro sexo. Quería a mi madre, a mi abuela, a mis hermanas, pero tú, ¿porque no pasabas más ratos perdidos conmigo? Yo, que era como tú, que llevaba incluso tu mismo nombre, me pasaba deseando verte, abrazarte, soñaba con que tú me quisieras tanto como yo a ti, con esa mezcla de admiración desmedida y deseo infantil de ser abrazado y acariciado, por ti papá. Si, también por ti.


“El es hombre” dijiste un día que mi madre recomendó que me abrazaras cuando me lastimé al caerme. Me miraste, enfurecido por mis lágrimas y reiteraste la frase: “El es hombre”. Yo me sentía simplemente lastimado y asustado por el golpe. Deseoso de que tú, mi padre, mi héroe, me consolara y compartiera mi dolor. Tuve que entender que a nosotros los hombres no nos es dado el dolor ni el consuelo de la ternura de nuestros semejantes. Sólo nos pueden consolar y abrazar las mujeres.

Hoy, todavía, a veces siento ganas de acercarme a ti. Quisiera que me hablaras de tus miedos, de tus inseguridades, porque seguramente también las tuviste algunas veces. Quisiera que me tranquilizaras cuando dudo, cuando siento miedo y me dijeras que es válido que los hombres sintamos temores, angustia, incertidumbre.


Recuerdo las escasas ocasiones en que jugabas conmigo. Me golpeabas y esperabas que yo entendiera que ésa era la forma de darme amor. Me exigías calificaciones, limpieza, orden, respeto, disciplina. Me dabas poco a cambio. Ni siquiera algo de tu presencia.


Me pasaba esperando el fin de semana para verte un rato y tú te ibas a jugar al club con amigos o veías la televisión sin casi hablar con nosotros. Cuando, al fin, empezabas a llevarme contigo, me aterraba manejar mal la pelota, me asustaba la posibilidad de hacerte quedar mal. Sabía que yo tenía que ser un hombre, no un niño, pero no sabía qué era exactamente lo que deseabas de mí. Prefería no hablar, porque cuando lo hacía corregías mi vocabulario o te irritabas ante mi ignorancia. “No hagas preguntas tontas” decías con aire ofendido. Ante tus amigos guardaba silencio por temor a dejarte en mal y tú lo interpretabas como indiferencia o falta de agradecimiento de que me llevaras.


Luego me enfermé de las anginas a los diez años y hubo que operarme. Me contaste la anécdota del hijo del médico a quien él operó sin anestesia para demostrar que su hijo era muy hombre. Viví aterrado varias semanas pensando que tú también esperabas de mí una prueba semejante y me sentía horrorizado de mí mismo y de mi miedo ante el dolor de la operación. Finalmente me llevaste al hospital y nunca me explicaste si iban a anestesiarme o no. Creo que a la fecha despierto por la noche con pesadillas de aquel momento. Y al ir empezando a desarrollarme, recuerdo tus frases irónicas que suponías yo entendía y que, para mí, eran un lenguaje incomprensible. Te reíste la primera vez que me enamoré de una compañera de la escuela. El amor romántico que sentí te pareció ridículo.


Papá ¿Qué podría pedirte? Tal vez algo que tu padre te negó: tu amistad y tu afecto. Pero no el afecto teórico que yo debo entender que existe, aunque nunca lo manifiestes. No el dinero que sustituya tu presencia o tu compañía. No quiero –aunque sé que tú así lo crees- que me des regalos, una mensualidad mayor que la que tengo. Quisiera la posibilidad de discutir contigo mis dudas acerca de mi papel de hombre en este mundo tan difícil. Quisiera hablarte de mis deseos -¿tal vez indignos de un hombre?- de dar y recibir ternura. Me gustaría que conocieras mis deseos y mis proyectos para el futuro, pero hablarlos contigo sin que tú frunzas el entrecejo antes de que yo empiece a hablar.


Quisiera que no me remitieras a mi madre cada vez que empiezo la frase diciendo: “Papá, quisiera platicar contigo” Tú eres muy importante. Ella ocupa un sitio primordial porque tú nunca estuviste cerca de mis brazos que querían abrazarte. Porque además del afecto que me dio como madre, suplió tus ausencias, suavizó tus enojos. Pero te quiero también a ti, quiero sentir que mi padre es alguien más que el señor que firma los cheques y paga la colegiatura.

Quisiera ser hijo antes de que la vida me coloque en la posibilidad de ser padre. Ser tu hijo aunque sea por unas horas solamente. ¿Sería posible?

martes, 1 de diciembre de 2009

Los miedos

Las mujeres saben que los hombres temen a muchas situaciones cuando de amor o sexo se trata, aunque muchas veces ni siquiera abran la boca para expresar tal temor. No es tampoco un secreto a voces, sino algo que las mujeres saben. Pero: ¿Cuáles son los principales temores de los hombres en materia de sexo, en la cama?

Así como muchas mujeres temen a sentirse defraudadas luego de una relación sexual o tienen miedo de no sentirse a la altura o a dar un buen desempeño sexual, los hombres también esconden lo suyo. Por eso sus mayores temores en la cama son:

1. Que pienses en otro. Una de las fantasías recurrentes de las mujeres cuando hacen el amor es pensar en alguien más, sin embargo como fantasía está bien, pero cuando ésta se vuelve recurrente y en lugar de pensar en lo maravilloso del sexo con tu compañero de cama, piensas en lo bueno que sería hacerlo en ese preciso instante con alguien más, es que las cosas no van del todo bien. Por ello, ése es uno de los principales temores: que te pillen pensando en alguien más de manera recurrente durante el acto sexual.

2. Que finjas el placer o el orgasmo. Tal vez no se trate de un miedo tan grande, sin embargo sí puede pegarle al ego masculino saber que él no te ha satisfecho lo suficiente. Si él se da cuenta de que tu placer no es verdadero como exclaman tus gritos, eso puede provocar el efecto contrario.

3. Tener problemas de erección. A todos les ha pasado por lo menos alguna vez y por eso tampoco es necesario decir "nunca me pasa". Las preocupaciones, el cansancio, el consumo excesivo de alcohol o drogas, estrés pueden contribuir a la impotencia.
Para las mujeres este hecho no es tan importante como lo es para los hombres. Ellas saben que es hasta cierto punto normal y que ya pasará. Incluso si se volviera recurrente las mujeres han aprendido a ser pacientes con este tema porque le pega mucho al ego masculino.
Para ellas la penetración no es tan importante como para ellos. Todo puede resolverse hablando. Si ocurre, no es el fin del mundo. Hay otras vías sensuales y sexuales además de la penetración.

4. Ser eyaculador precoz. Este es otro de los temores más grandes. Afecta tanto a jóvenes como adultos y consiste en eyacular en muy corto tiempo. Aunque puede presentarse ocasional o regularmente, es una causa de frustración masculina ya que después de la eyaculación el pene pierde erección y si la mujer aún no termina o apenas comenzaba el juego amoroso, puede generar una situación incómoda.
La razón de la eyaculación prematura es generalmente psicológica, y como a los hombres les han enseñado a través de las películas porno que deben durar una hora y media, hay cierto sentimiento de derrota si esto no sucede.

5. Ser mal amante. Aunque no lo digan y en muchas ocasiones las mujeres culpen a los hombres de pensar sólo en su propio placer, y muy pocas veces en el de ellas, ellos tienen miedo real de ser pésimos amantes. Les preocupa tener un mal desempeño, o tener un desempeño de baja calidad en comparación a otros amantes de su pareja.

6. Que te aburra. Otro golpe directo al ego masculino. Si ella de pronto está durmiendo en el medio de la relación sexual, bosteza, o prefiere dormir y terminar de una buena vez con el sexo, las cosas no van del todo bien.
En ocasiones esto se puede deber efectivamente a un excesivo cansancio de ella, pero si esto es recurrente entonces podría deberse a un problema de fondo. Si no se tienen ganas de sexo es mejor definitivamente no tenerlo a mostrar desinterés o aburrimiento. Eso puede pegarle seriamente a la autoestima masculina.

7. Que lo critiques físicamente. No todos somos perfectos, pero hacerle ver que efectivamente él no lo es, es todavía peor que saber y callar. Ellos temen a que ella constantemente haga gala de los desperfectos masculinos o lleven ese reclamo a la humillación. Muchos hombres sufren de violencia psicológica debido a las mujeres que durante el sexo sólo dicen que tal o cual cosa del cuerpo de su compañero no les gusta.

8. Que critiques el tamaño de su pene. No importa si dices que el grosor es tal o cual, o que el largo no es lo que debería. Es un tema casi intocable para ellos. Muchas mujeres han aprendido a quedarse calladas con respecto a los atributos físicos de su hombre en turno, sobre todo si estos no merecen ser resaltados.
A menos que sea lo suficientemente grande el hombre sabrá que tiene un gran atributo. De otra manera las mujeres mejor debieran quedarse calladas. Si no es un gran amante o no te satisface del todo, es mejor alejarse, pero sin decir algo que pueda afectar seriamente su autoestima y para siempre en todas sus relaciones posteriores. El tamaño, a final de cuentas no importa tanto, pero un mal comentario podrían de verdad arruinar la vida sexual de un hombre.

9. A que les guste la estimulación prostática. El punto G masculino está ubicado en la próstata a la que sólo se puede tener acceso a través del ano. Es normal el placer que produce la estimulación de la próstata en hombres heterosexuales. Sin embargo, para muchos este jugueteo puede tener dejos de homosexualidad. Nada más lejano de la realidad. Es un área de placer para hombres de todas las preferencias sexuales, sin embargo los prejuicios en ocasiones no permiten disfrutar a totalidad el placer.

10. Que lo compares. Jamás se te ocurra decir que fulanito lo hacía de tal o cual manera o que sutanito te llevaba al cielo cuando hacía esto o aquello. No hay cosa peor para un hombre que ser comparado de la manera más mínima con otro. Las mujeres deberán evitar en la medida de lo posible las comparaciones pues pueden ser el inicio del fin.

Ustedes, ¿creen que hay otros miedos de los hombres en la cama? ¿Los hombres han vivido alguno de estos temores? ¿Cómo sobreponerse a eso? ¿Están de acuerdo con esta enumeración? ¿Agregarían otros?

domingo, 15 de noviembre de 2009

En el día de tu cumpleaños

En el día de tu cumpleaños

todo lo mejor te debe acompañar,

ya que Dios le da esa gracia

a solo aquel que sabe amar.


Es un hermoso día, un nuevo

amanecer, un año más de vida

en esta lucha que aprender.


Es tu cumpleaños razón de festejar,

ilusión de seguir viviendo

muchos años más.

Mucha alegría y paz en tu alma

deben estar, no dejes que la

tristeza invada ese lugar, pues

hoy es un día de reír y cantar.

En el día de tu cumpleaños que

mas te puedo desear que no sea

amor y mucha felicidad.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Aqui no hay sitio para ti

Pasa ahora que no esta ella, que quiero que veas por ti, todo lo que nos aleja y me hace también muy feliz, ahí yo acostumbro sentarme, ahí es donde suelo escribir, de noche si dan algo bueno, lo vemos tumbado ahí, preguntas si te hecho de menos, preguntas si la combaría por ti, estamos, no tienes arreglo, lo tuyo es lo tuyo, lo tuyo es así, lo siento, tu has sido quien pidió venir, ya ves, que aquí no hay sitio para ti.


Sí, esa es ella mas joven, fue cuando la conocí, preguntas si es hoy como entonces, pues si, aun la quiero a morir, tu sabes que no te he ocultado jamas lo que puedo sentir, lo nuestro es un cariño robado y que un día tendrá que morir.

Ahora camina despacio, silencio que debe dormir, ahí tienes un ángel soñando que nada ni nadie lo apartara de mi, lo siento, tu has sido quien pidió venir, ya ves que aquí no hay sitio para ti.

jueves, 20 de agosto de 2009

A las mujeres


Nos importa un carajo cuánto pesan. Es fascinante tocar, abrazar y acariciar el cuerpo de una mujer. Pesarla, no nos proporciona ningún efecto.

No tenemos la menor idea de lo que es un talle. Nuestra evaluación es visual. Es decir, si tiene forma de guitarra, está buena. No nos importa cuánto mide en centímetros. Es una cuestión de proporción, no de medida.

Las proporciones ideales del cuerpo de una mujer son: Curvilíneas, pulposas, femeninas... Esa clase de cuerpo que de un solo golpe de vista uno identifica sin duda alguna y en una fracción de segundo.

Las flaquitas que desfilan en las pasarelas, siguen la tendencia diseñada por modistos, que dicho sea de paso, son todos maricas, y odian a las mujeres y compiten con ellas. Sus modas son, lisa y llanamente, agresiones al cuerpo que odian porque no pueden tener.

No hay belleza más irresistible en la mujer que la feminidad y la dulzura. La elegancia y el buen trato, son equivalentes a mil viagras.

El maquillaje se inventó para que las mujeres lo usen. Usenlo. Para andar a cara lavada, estamos nosotros.

El pelo, cuanto más largo, mejor. Para andar con el pelo corto, estamos nosotros.

Las faldas se inventaron para que luzcan sus magníficas piernas. ¿Para qué carajo se las tapan con pantalones anchos? ¿Para que las confundan con nosotros?.

Una ola es una ola, las caderas son caderas y punto. Si la naturaleza les dio ese aspecto curvilíneo, es por algo y reitero: a nosotros nos gustan asi. Ocultar esas curvas, es equivalente a tener tu mejor sillón embalado en el sótano.

Es una ley de la naturaleza que todo aquel que se casa con una modelo flacucha, anoréxica, bulímica y nerviosa al poco tiempo se elige una amante pulposa, simpática, relajada y llena de salud.

Entendámoslo de una vez, traten de gustarnos a nosotros, no a ustedes, porque nunca van a tener una referencia objetiva de cuán lindas son de mujer a mujer. Ninguna mujer va a reconocer jamás delante de un tipo que otra mujer está linda.

Las jovencitas son lindas... Pero las de 35 para arriba, son el verdadero plato fuerte.

El cuerpo cambia. Crece. No pueden pensar, sin estar psicóticas, que les puede entrar el mismo vestido que cuando tenían 18 años. Además, una mujer de 40, a la que le entre la ropa de cuando tenía 18, o tiene problemas de desarrollo, o se está autodestruyendo.

Nos gustan las mujeres que saben manejar su vida con equilibrio y saben manejar su natural tendencia a la culpa. O sea: la que cuando hay que comer, come con ganas (la dieta vendrá en septiembre, no antes); cuando hay que hacer dieta, hace dieta con ganas (no se sabotea ni sufre); cuando hay que tener intimidad de pareja, la tiene con ganas; cuando hay que comprar algo que le gusta, lo compra; cuando hay que ahorrar, ahorra.

Algunas líneas en la cara, algunos puntos de sutura en el vientre, algunas marcas de estrías, no les quitan su belleza. Son heridas de guerra, testimonio de que han hecho algo con sus vidas, no han estado años en formol ni en un spa. ¡Han vivido!

El cuerpo de la mujer es la prueba de que Dios existe. Es el sagrado recinto donde nos gestaron a todos los hombres, donde nos alimentaron, nos acunaron, que nosotros sin querer las llenamos de estrías, de cesáreas y demas cosas que tuvieron que ocurrir para que estemos vivos.

Cuídenlo. Cuídense. Quiéranse.
La belleza es todo eso. Todo junto.

lunes, 25 de mayo de 2009

Listas y tontas, listos y tontos......

Definiciones del diccionario:

Listo/a. Persona astuta. /Persona ventajosa que aprovecha las circunstancias en beneficio propio: “no puedes fiarte de él o ella porque es muy vivo o muy viva”. /Demasiado audaz, o poco considerado, en las expresiones o acciones. /Diligente, pronto y ágil. /Muy expresivo o persuasivo.

Tonto/a. Persona de poco entendimiento o razon. /Persona excesivamente candorosa e ingenua. /Aparentar que no advierte algo de lo que no le conviene darse por enterado. /Contrario y opuesto a la razón.

Las palabras del título de estas reflexiones son a la vez adjetivos y sustantivos que califican a seres humanos comunes.

Las mujeres “listas” y los hombres “listos” son personas que muestran actitudes y comportamientos subjetivos en que imponen sus prioridades y tratan de acomodar a otros a sus gustos, sus expectativas o sus proyectos de vida.

Las “listas” y los “listos” intentan mostrar más iniciativa y llevar habitualmente “una ventaja” sobre los demás en las acciones que emprenden, y tal vez se creen más precoces e inteligentes que ellos.

Las “listas” y los “listos” generalmente expresan sus motivaciones en primera persona del singular: “Yo quiero…, a mí me gusta…, yo prefiero…, yo busco…, mis planes son…, estoy interesado o interesada en…, quiero asistir a…”

Las “listas” y los “listos” arrancan primero su proceso de adolescentes en las manifestaciones de sus géneros (femenino y masculino), y tienden a mostrar primero que la gente de su edad sus acercamientos íntimos (heterosexuales u homosexuales).

A las “listas” que se muestran muy “aventureras” en el ejercicio de la sexualidad muchas veces les dicen despectivamente “locas” en el medio universitario; a los "listos" sólo les dicen "perros".

Las “listas” y los “listos” son quienes primero afrontan el embarazo como un “problema” en sus vidas, y no como un evento esperado o bienvenido y grato.

Las “listas” embarazadas no habían previsto como opción de su intercambio sexual esa circunstancia biológica, que las sorprende y les causa un gran conflicto –por sí mismas, por sus padres y parientes, por el medio social en que se desenvuelven. La maternidad no era su objetivo, sino el placer y la experimentación con su cuerpo (posiblemente no se dan cuenta que lo que parecemos hacer con el cuerpo realmente corresponde a la dimensión de la mente -el cuerpo no recuerda; la mente en cambio no puede impedir el recuerdo aunque voluntariamente queramos borrarlo).

A los “listos” que súbitamente se enteran del embarazo de su pareja en lo que ellos definen como una aventura sexual –según su expresión jactanciosa de machos “le eché los perros a esta vieja”- donde la otra puede ser una “listas” o una “tonta”, la situación los espanta. La mayoría reprochan a su pareja el resultado de su frenesí genital como si sólo ella debiera precaverse del control anticonceptivo, o le achacan un propósito malintencionado de "agarrarlos" con el embarazo.

Casi todos los “listos” huyen o se esconden cuando ocurre el embarazo indeseado –otros objetivos tenían sus deseos y no este-; algunos se atreven a sugerir el aborto como una solución y muchas veces buscan o cuentan con la complicidad monetaria de sus padres o familiares para “salvarlos de su metida de patas”.

Las “listas” (y a veces también las “tontas”) se sienten presionadas a abortar muy frecuentemente –muchos padres y madres las inducen a hacerlo porque le dan demasiada importancia a la tradición rígida seudocristiana y a la moralidad castigadora, o porque temen las inversiones económicas que representa el avance del embarazo y el nacimiento de la criatura en gestación, o porque rechazan al amante improvisado de su hija por no cumplir las condiciones que ellos han trazado como ideales.

Cuando ocurre el aborto provocado, algunas “listas” despiertan bruscamente a su ser femenino y a la realidad de su vida; se sienten sacudidas y conmocionadas por el dolor de su acción –“aterrizan”, según el lenguaje de mi generación- y se proponen unos cambios de reparación y de equilibrio; empiezan a madurar y se vuelven hacía si mismas. Otras “listas” tienden a seguir dormidas en sus ególatras historias de autocomplacencia, desdeñando las lecciones o señales de aviso de la experiencia atravesada; prosiguen su frenético ritmo donde son utilizadas por otros creyendo ser ellas quienes lideran las situaciones.

Los “listos” se vuelven más astutos después del aborto femenino –ellos no lo sufrieron en su cuerpo y muy poco en sus mentes- y creen que salieron bien librados del suceso. Sólo algunos reaccionan buscando también una reparación y una reconciliación tras las consideraciones de culpa o de auto reproche por su participación.

Las “listas” y los “listos” son los jóvenes que se tratan más tempranamente en los consultorios médicos por infecciones trasmitidas sexualmente. Y son quienes más asesoría psicológica requieren porque se involucran en relaciones altamente conflictivas y desestabilizantes para su edad.

Las “listas” y los “listos” son más vulnerables a trastornos de ansiedad y depresión, y son también quienes prueban primero las drogas adictivas y el licor porque dizque les ofrecen “un escape” de su realidad.

Finalmente, las “listas” y los “listos” son quienes obligan a sus padres a pedir las excusas médicas con diagnósticos ficticios para justificar su inasistencia a las instituciones educativas o a los puestos de trabajo, por atender sus distracciones y diversiones particulares.

Las “listas” y los “listos” son los seres humanos que más ansiedad, desvelos y preocupaciones causan a sus padres, quienes sufren tanto por lo que saben que hacen sus hijos como por lo que temen que puedan hacer.

Las “listas” y los “listos” trastornan los horarios y las actividades hogareñas, son algo anarquistas, algo ególatras, algo exaltados e hipócritas. Son quienes más utilizan las tretas del engaño, del fingimiento y del encubrimiento; son los más negativamente imprevisibles según las expectativas de los padres.

Los padres de las “listas” y los “listos” envejecen más que los otros padres por sus sentimientos de angustia y por su incapacidad de atraer a sus hijos a estados de comportamiento sanos y equilibrados.

Como contraste, las “tontas” y los “tontos” participan normalmente de la vida familiar. Tienen una relación habitualmente cordial con sus padres y hermanos. Respetan las relaciones familiares y se acogen a sus responsabilidades. Sus ocasionales comportamientos conflictivos o exaltados son resueltos con ánimo conciliador y con disposición de aprendizaje. Sus errores se deben más a su inmadurez e ingenuidad que a intenciones ventajosas o truculentas. Y sus padres pueden dedicar las energías de sus vidas a sus tareas propias y no a resolver o tratar los problemas que los hijos “listos” atraen por montones.

Por todo esto, los llamados “tontos” y “tontas” no parecen serlo; por el contrario, los que se creen y obran como “listas” y “listos”, a la larga resultan cargados de vivencias que no quieren y de deudas psicológicas que no saben cómo resolver.

La historia humana está plagada de “listas” y “listos” que por seguir el culto a sí mismos causaron estragos contra la vida de los demás y contra su propia armonía.

Como en todos los movimientos de la vida, la inteligencia de cada uno y la conciencia y bondad de sus actos retrata su valor humano más que las palabras y que los recursos de engaño con que puede confundir a otros y confundirse a sí mismo.