domingo, 30 de septiembre de 2007

¿Con nombre de mujer...?

...

... Hay lógicas que matan... las ganas de querer...

Si no me quieres... me muero.

Si me quieres... te mueres.

Si me olvidas... te mato.

Si te olvido... me amas.

Si me amas... tú pierdes.

Si te amo... me pierdes.

Si te extraño... no vienes.

Si me extrañas... te odio.

Antecedentes y consecuentes errados... ¿lógica manipuladora?

Uuuffff...

Manipulación... tienes nombre de mujer...



A veces... también se presenta en envases masculinos... jejeje

sábado, 29 de septiembre de 2007

Por qué es tan cruel el amor?


No se acaba el amor solo con decir adíos, hay que tener presente que el estar ausente no anula el recuerdo, ni compra el olvido, ni nos borra del mapa, el que tu no estes no te aparta de mi, entre menos te tengo mas te recuerdo aunque quiera olvidarte, estas en mi mente y me pregunto 1000 veces.......

¿Por qué es tan cruel el amor?, que no me deja olvidar, que me prohibe pensar que me ata y desata y luego de apoco me mata me bota, y levanta y me vuelve a tirar.

¿Por qué es tan cruel el amor?, que no me deja olvidar, porque aunque tu ya no estes, se mete en mi sangre y se va de rincon en rincon arañandome el alma y rasgando el corazón.

¿Por qué es tan cruel el amor?
No se acaba el amor solo por que no estas, no se puede borrar asi como asi nuestra historia, seria matar la memoria y quemar nuestras glorias.

¿Por qué es tan cruel el amor?..........

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Ese hombre...

...

Ese amor que me anima, que me ayuda y me abriga,
que me toma del brazo si ve que pierdo el paso,
que me escucha en silencio cuando le quiero hablar,
y confía en mí tanto, que no sabe dudar,
que lucha cada día, con este mundo duro,
por colmar mi presente y hacer claro el futuro,
que conoce mi cuerpo como si fuera el suyo,
y me lleva con él, como segunda piel,

Ese amor es mi hombre,
es mi amante sincero,
es mi amigo del alma
mi mejor compañero,
este amor es mi hombre
y yo soy su mujer,
dos mitades de un todo
como tiene que ser.

El libre con mis cosas como si fueran suyas,
y no deja que nada ni nada las destruya,
que celebre mis triunfos sin llorar mis fracasos,
y aleja mis temores y me envuelve en sus brazos,
ese amor que trabaja mientras yo me cultivo,
y que dice lo nuestro, no lo tuyo y lo mío,
que no acusa que el tiempo ya se queda en mi piel,
y me ama con las fuerzas de la primera vez.

Ese amor es mi hombre,
es mi amante sincero,
es mi amigo del alma,
mi mejor compañero,
este amor es mi hombre
y yo soy su mujer,
dos mitades de un todo,
como tiene que ser.

Este amor es mi hombre y yo soy su mujer,
dos mitades de un todo, como tiene que ser.
Ese amor que me acepta sin quererme cambiar,
que anda siempre inventando como hacerme cantar,
ese amor que me invade mis jardines secretos,
y me da mi lugar con ternura y respeto,

Ese amor es mi hombre,
es mi amante sincero,
es mi amigo del alma,
mi mejor compañero,
este amor es mi hombre
y yo soy su mujer,
dos mitades de un todo,
como tiene que ser.

Feliz cumpleaños para mi... jejeje...

sábado, 22 de septiembre de 2007

Yo cubo, tú esfera . . .


Cuando una pareja de novios decide contraer matrimonio, generalmente está motivada, además del amor que siente uno por el otro, por una fuerte dosis de ilusión, deseo, anhelo de formar una familia, pero sobre todo, por la esperanza de ser felices juntos y para siempre.

Algunas de estas parejas dialogan, se conocen a fondo, intercambian ideas e ideales y tienen en común gustos y aficiones.

Estas parejas saben divertirse sanamente o ser serias cuando requieren serlo. Se respetan como personas valiosas y se admiran uno al otro.

Pero otras parejas no han tenido esa suerte y van al matrimonio sin conocerse realmente y hasta sin saber si su amor es verdadero y definitivo: desconocen lo que significa amar.

Algunos, muy pocos, se preparan para el matrimonio, se informan y se forman. Muchas veces, las expectativas de hombre y mujer respecto a su relación son muy distintas. Sin embargo, la realidad con la que muchos se topan es la siguiente:

La mujer es esfera.

En una conferencia sobre el matrimonio, definían la psicología femenina como si fuera una esfera. Todo el mundo de las mujeres gira sobre un eje, que generalmente son su pareja y su familia.

Todas sus esperanzas, su pensar y actuar las pone en ello, gira alrededor de ese eje; cuando éste no cumple sus expectativas les produce:

-Frustraciones.
-Sufrimiento.
-Desesperación.
-Decepciones.

La mujer tiende a cambiar su eje hacia una actividad, sólo hacia los hijos o hacia otra persona.

El hombre es cubo.

En la misma conferencia, al hombre lo comparaban con un cubo, con todos sus lados iguales. Cada uno significa: esposa, hijos, trabajo, amigos, deportes y otras aficiones.

Todos los lados son importantes para él y difícilmente piensa que tenga necesidad de prescindir de uno para complacer a su pareja o para ser feliz.

Mejor cóncavo y convexo.

Si tanto el hombre como la mujer conocen y aceptan su realidad, si admiten que a veces no pueden solos (por su particular geometría) y requieren de ayuda externa, podrán luchar, transformar o cambiar su situación.

Si todas las parejas entendiéramos estas diferencias y aprendiéramos a convivir con ellas, aceptándolas y buscando lo positivo de ello lo más temprano posible, nos evitaríamos dificultades y frustraciones, que llevan a algunos matrimonios a la soledad individual o al fracaso.

Todo esto nos lleva a pensar que en verdad la pareja es algo dispareja, pero así fuimos creados, hombre y mujer, diferentes; sin embargo, con paciencia, amor verdadero y deseo de superarse, se puede lograr la adaptación y pasar de esfera y cubo, a ser figuras cóncava y convexa, diferentes, a fin de cuentas, pero que ensamblan a la perfección.

Transformación geométrica.

Es muy conveniente que los jóvenes, aparte de dialogar mucho para conocerse bien, cuando piensen en casarse, busquen asesoría y asistan a pláticas pre matrimoniales, tomen cursos para que superen las diferentes situaciones que se les presentarán en años futuros y se preparen para el paso más importante de su vida.

Hay muchas reglas de oro que ayudarán a tener un matrimonio exitoso y que es conveniente que los que van a casarse conozcan (los que ya están casados también).

1. Cambiar en nosotros la idea de buscar que nuestra pareja nos haga felices, por la de: ¿Qué puedo hacer para que el otro sea feliz?

2. No luchar por que el otro cambie. En todo caso, tratar de cambiar uno mismo en lo que al otro le desagrade. Muchas personas se pasan la mitad de su vida o su juventud tratando de cambiar a su pareja y todo lo que les rodea, viven en una constante frustración y sólo cuando se deciden a cambiar ellas, se dan cuenta que ésta era la solución.

3. Aprender a conocer y aceptar a la pareja tal como es, con sus cualidades (y amarle por ellas) y defectos (y amarle a pesar de ellos).

4. Amar es donación, si no hago a un lado mi egoísmo respecto a mi novia o a mi esposa, no le amo verdaderamente.

5. Hablar, dialogar... respetando las ideas de uno y de otro, sin tratar de imponer las propias a la fuerza. Debe de fomentarse el respeto mutuo.

6. Saber escuchar para que cada uno se sienta comprendido e importante para el otro. El sabernos escuchados nos invita a la apertura y a la confianza.

7. Saber reír juntos. Este es un elemento necesario en una relación, hacerse pequeñas bromas de buen gusto, contarse chistes. Una pareja que no sabe reír es una triste pareja.

8. Fomentar detalles entre ambos, aunque sean en apariencia insignificantes, son el alimento del amor.

9. En el aspecto sexual y dentro del respeto que debe existir en cada situación, debe fomentarse entre los esposos una generosidad total, el hacer feliz al otro, respetar la dignidad de cada uno, compartir, aclarar y, si hay dificultades, pedir asesoría y ayuda profesional, para superarlas.

10. Respetar en la pareja su estado de ánimo, cansancio, silencio, sueño, forma de pensar, etc.

11. No perder de vista nuestro roll. Cada quién debe tomar en cuenta la opinión de su pareja para cualquier decisión importante y ante los demás darle su lugar (en el matrimonio, sobre todo ante los hijos).

12. Salir de vez en cuando solos a pasear o a cenar, y si es posible, viajar: romper con la rutina diaria, para platicar, compartir, reír.

13. Tener mutua confianza. Nada daña más una relación que las dudas y la desconfianza; no hay que darles cabida en la mente ni en el corazón, y si las llegara a haber, hablar juntos de ello con calma, no con reclamos ni gritos. Nunca hacer caso de chismes y habladurías.

El aprendizaje de la convivencia es diario y siempre hay que estar en pie de lucha para superarnos; es mejor ponerlo en práctica desde el principio de la vida en común.

Cada matrimonio que permanece unido y feliz tendrá muchos consejos que aportar de sus propias experiencias.

Podemos inventarnos algo nuevo diariamente para no caer en la monotonía y en la rutina. Podemos enamorarnos cada día, para decir con orgullo que no somos el cubo y la esfera, sino, más bien, dos figuras que se complementan.

jueves, 13 de septiembre de 2007

El amor

Qué es el amor?

Cuando decimos que amamos a alguien... Estaremos en lo cierto? Cómo saberlo?
Reflexionemos:

Ante la presencia de la persona supuestamente amada...
Simplemente te sudan las manos, tu corazón se acelera y no te sale la voz?
Eso no es amor... es nerviosismo.

Simplemente no puedes quitarle tus ojos ni tus manos de encima?
Eso no es amor... es lujuria.

Simplemente sientes orgullo de que te vean a su lado?
Eso no es amor... es suerte.

Quieres a esa persona sólo porque siempre "está allí"?
Eso no es amor... es soledad.

Estás a su lado porque sabes que eso es lo que ella y todos quieren?
Eso no es amor... es lealtad.

Estás a su lado sólo por que te prodiga cariño o toma tu mano?
Eso no es amor... es confianza.

Permaneces con ella porque dice amarte y no quieres herirla?
Eso no es amor... es lástima.

Estás con ella sólo porque al verla, sientes que te da un brinco el corazón?
Eso no es amor... es pasión.

Perdonas sus errores sólo porque ella te importa?
Eso no es amor... es amistad.

Le dices todos los días que ella es la única persona en tu mente?
Eso no es amor... es una mentira.

Sientes estar dispuesto a dar todas tus cosas materiales por ella?
Eso no es amor... es caridad.

Entonces... Cuándo estás realmente enamorado?
Cuando... La tristeza de la persona amada... te hace sufrir. Su pena, aunque ella sea fuerte... te hace llorar. Sus ojos son capaces de ver tu alma y de tocarla tan profundamente, que... duele.
Una ciega e incomprensible conexión te atrae y te mantiene a su lado sin echar de menos a otras que simplemente te atraen.

Cuando escojas a alguien hazlo no con quien puedas vivir, sino sin quien no podrías vivir. Su ausencia te sume en la melancolía, darías por ella tu corazón y tu vida.

Sí, esto es amor...
Por qué amamos? Por qué el amor es lo que más buscamos en la vida? Por qué deseamos tan vehemente estar enamorados?

La respuesta es sencilla...
Cuando el amor es correspondido, no sientes pena, agonía ni tortura, deseas a la persona amada, ella exalta tu pasión; sientes orgullo de tenerla a tu lado; te encanta saberla "allí", no concibes tu vida sin ella; cuando no está a tu lado, el solo pensar en ella... te hace sonreír con ternura; cuando te acaricia o toma tu mano, te transmite tal confianza que te sientes capaz de conquistar el mundo; el saberla a tu lado y de tu lado te hace soñar en el futuro, llena tu vida de ilusiones.

Ese divino coctel de sentimientos es el AMOR. Te hace vivir una sensación tan sublime... que hace de él un sentimiento ADICTIVO y...sólo cuando lo pierdes... como en cualquier otro tipo de adicción, el vacío que deja... te tortura... te causa una profunda agonía... una honda pena.....

domingo, 9 de septiembre de 2007

No sé como pasó... pero pasó

.

No fue engaño. No fue traición lo mío. Yo te esperaba.
Me endulzaba el cuerpo con olorosas cremas,
me perfumaba con esencias de flores blancas,
jazmines y magnolias, madreselvas y rosas...

Sabías que te esperaba y no venías. Yo te amaba y te amo.
Quería que me cerraras los ojos con tus labios,
que corrieras las sábanas planchadas.
Y dejaras caer sobre mi cuerpo la luna y las estrellas,
como el cielo las deja caer sobre los charcos.

No, no fue un engaño. Te amaba y quería que me amaras.
Estaba sola. No fuiste tú. Quería que me amaran, y fue otro.
Y fue mágico. Breve, profundo, cálido.
No sé como pasó... pero pasó. ¡Yo lo deseaba tanto!

No me arrepiento. Ya ves, te lo confieso.
Tampoco he de olvidarlo, ni lo intento.
Me bajó las estrellas. Me encendió los luceros.
Bautizó con saliva cada centímetro cuadrado de mi cuerpo.

Fue generoso y bello, y me hizo sentir tan plena,
tan mujer, tan deseada y hermosa, que no me importa si mintió,
si también yo mentí cuando hablábamos de amor entre jadeos.
No me arrepiento. Si volviera a pasar lo que pasó, volvería a hacerlo... Quizás tuvo que ver que era verano.
Y en el verano es más triste que la cama se muera de desvelo...
Quizás tuvo que ver que era verano...Pero yo igual te amaba. Igual te amo.

No se seca el rosal porque cortemos una rosa de sus ramas.
Yo te amaba y quería la fiesta de tu sexo.
Tú no oías la música, los llamados, los gritos. Y él oyó.
Él se acercó. Yo simplemente cerré los ojos, olí el verano,
dejé que mi jardín resucitara. No pregunté.

Fuí rosa, barco hundido, eclipse, luces.
Y tú, aunque lejano, aunque ausente, seguías siendo raíz, sol y océano.
Por eso digo que no fue traición. Por eso digo que no fue engaño.
Fue un cántaro de agua enmedio del desierto.
Fue un bálsamo que detuvo el ardor de las heridas.
No me arrepiento. Ya ves, te lo confieso. Siempre dije la verdad.

Nunca tuve vergüenza de mostrar mi corazón, sin el séptimo velo cubriéndolo.
Mi corazón desnudo, maltratado, que casi no cuidas,
que muchas veces has dejado olvidado por ahí,
y me llegó cansado de recorrer infinitas distancias para volver a mí...
¿Lo ves? Sigue siendo tuyo. Yo igual te amaba. Igual te amo.

No sé como pasó. Pero pasó.
Quizás tuvo que ver que era verano.

P.D.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Hoy... por tí...

...¿Y por qué?...
Preguntaste nervioso cuando me alejé…
No lo sé, respondí sin saber y en silencio lloré.
Y viví… lo mas lindo de todo aprendí…
Emociones, amor, desamor, penas y alegrías, todo disfruté.

Regresé, porque a pesar de lo lejos, serías para mí.
Al final, la distancia no importa si he vuelto por tí.
Un día más… para andar, para hablar, para amar,
para contarte mi historia de amor,
para cantarte nuevamente una canción.

¡No!… si te vas yo me muero, ¡no!…
¡No!… por amor de Dios, quédate a mi lado…
y ¡no!… tú eres lo mejor que yo encontré en la vida,
no te dejo escapar.

...Y pensé… en mi ausencia, de otros labios él puede beber.
Pero sé, que mi nombre en su pecho grabado dejé.
Y seré lo que quieres, si me haces feliz,
quiero contarte mi historia de amor…
para cantarte nuevamente una canción.

¡No!… si te vas yo me muero, ¡no!...
¡No!… por amor de Dios, quédate a mi lado…
y ¡no!… tú eres lo mejor que yo encontré en la vida,
no te dejo escapar.

¡No!… si te vas yo me muero, ¡no!…
¡No!… no voy a transitar nunca mas sin tu mano…
¡No!… esta vez, ya me lo pensé…
Tú eres lo mejor, no te dejo escapar…
Ya no…

...Tuve miedo...

domingo, 26 de agosto de 2007

Entre tú y yo


Brilla tu frente cual lumbre,
la mía es pálida y mustia,
tú eres la paz, yo la angustia,
yo el abismo, tú la cumbre,
eres dulzura hechicera
y amargo dolor me diste,
eres tú la primavera,
yo el invierno oscuro y triste.
Son como cielos en calma,
son como soles tus ojos,
pero iluminan a mi alma sus abrojos.
si eres el sol, sempiterno de mi anhelo
¿por qué no matas el hielo del invierno?.
Este hondo amor de mi vida,
para un corazón tan yerto
es como flor, que se ha abierto
sobre el dolor, de una herida.
A veces quiero olvidarte,
matar esta pasión tierna,
pero ¿como no adorarte?,
¿cómo corazón dejarte?,
sin tu amor, hay noche eterna.
Amor, celeste ardentía
fuego santo de ideal,
eres la tortura mía, pero eres también fanal
sin ti, la vida sería, mi arenal.
Dulces ojos, enciendes siempre mi amor
Aunque halla puesto el dolor,
sus abrojos en la hoguera del amor
Como el fango de agua obscura
copa del cielo, el fulgor,
su amargura, idolatra su dulzor.
En la noche de mi pena
con la aurora de mi encanto
mira que te quiero tanto, mi morena.

sábado, 18 de agosto de 2007

Muñecas de porcelana

Martha tiene 23 años y esta estudiando, y a su corta edad tiene apartamento en condado, ella no sale con hombres ni acepta regalos, y todo por la culpa del maldito Carlos, Martha viene arrastrando la desilusión de que el hombre que amo, la dejo y se marcho, el mismo dia de su boda.

Nilda tiene la misma edad y es un poco mas loca, le gusta usar pelo corto y ropa de hombre a la moda, Nilda viene arrastrando la desilusion de que papa la toco donde no se debía y marco su vida, y asi viven, dos mujeres gritándole al cielo, y diciendo su amor será eterno, aunque la sociedad margine, un amor de muñecas de porcelana, dos mujeres que son una, son una en dos, son cuatro senos que se aman en la misma cama, un amor que es prohibido, pero al fin es amor, y caminan de manos a la universidad, que dirá papa si se llega a enterar, de que su doncella ya no quiere mas volverse a enamorar de ningún patán, y que ahora solo se quiere besar con su amiga con quien jugo a las muñecas.

Y que dira mama si nunca la escucho, es mas fuerte el dolor cuando papa lo hizo, no hay quien halle pecado en esta relación, pues el sufrimiento ya las redimió, no hay sonrisa visible en tanta obscuridad, no se puede hablar de amor sin tener felicidad, no hay razón alguna para maltratar a quien te dio su amor sin poner medidas, dos amigas, que juegan a las muñecas.

El temido enemigo

Había una vez, en un reino muy lejano y perdido, un rey al que le gustaba sentirse poderoso. Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, él, necesitaba además, que todos lo admiraran por ser poderoso, así como la madrastra de Blanca Nieves no le alcanzaba con verse bella, también él necesitaba mirarse en un espejo que le dijera lo poderoso que era.


Él no tenía espejos mágicos, pero contaba con un montón de cortesanos y sirvientes a su alrededor a quienes preguntarle si él, era el más poderoso del reino.
Invariablemente todos le decían lo mismo:
-Alteza, eres muy poderoso, pero tú sabes que el mago tiene un poder que nadie posee: Él, él conoce el futuro.

(En aquel tiempo, alquimistas, filósofos, pensadores, religiosos y místicos eran llamados, genéricamente “magos”).

El rey estaba muy celoso del mago del reino pues aquel no sólo tenía fama de ser un hombre muy bueno y generoso, sino que además, el pueblo entero lo amaba, lo admiraba y festejaba que él existiera y viviera allí.
No decían lo mismo del rey.
Quizás porque necesitaba demostrar que era él quien mandaba, el rey no era justo, ni ecuánime, y mucho menos bondadoso.
Un día, cansado de que la gente le contara lo poderoso y querido que era el mago o motivado por esa mezcla de celos y temores que genera la envidia, el rey urdió un plan:
Organizaría una gran fiesta a la cual invitaría al mago y después de la cena, pediría la atención de todos. Llamaría al mago al centro del salón y delante de los cortesanos, le preguntaría si era cierto que sabía leer el futuro. El invitado, tendría dos posibilidades: decir que no, defraudando así la admiración de los demás, o decir que sí, confirmando el motivo de su fama. El rey estaba seguro de que escogería la segunda posibilidad. Entonces, le pediría que le dijera la fecha en la que el mago del reino iba a morir. Éste daría una respuesta, un día cualquiera, no importaba cuál. En ese mismo momento, planeaba el rey, sacar su espada y matarlo. Conseguiría con esto dos cosas de un solo golpe: la primera, deshacerse de su enemigo para siempre; la segunda, demostrar que el mago no había podido adelantarse al futuro, y que se había equivocado en su predicción. Se acabaría, en una sola noche. El mago y el mito de sus poderes...

Los preparativos se iniciaron enseguida, y muy pronto el día del festejo llegó...
...Después de la gran cena. El rey hizo pasar a el mago al centro y ante le silencio de todos le preguntó:
-¿Es cierto que puedes leer el futuro?
-Un poco –dijo el mago.
-¿Y puedes leer tu propio futuro, preguntó el rey?
-Un poco –dijo el mago.
-Entonces quiero que me des una prueba - dijo el rey -¿Qué día morirás?. ¿ Cuál es la fecha de tu muerte?
El mago se sonrió, lo miró a los ojos y no contestó.
-¿Qué pasa mago? -dijo el rey sonriente -¿No lo sabes?... ¿no es cierto que puedes ver el futuro?
-No es eso -dijo el mago -pero lo que sé, no me animo a decírtelo.
-¿Cómo que no te animas? -dijo el rey -... Yo soy tu soberano y te ordeno que me lo digas. Debes darte cuenta de que es muy importante para el reino, saber cuando pérdemos a sus personajes más eminentes... Contéstame pues, ¿cuándo morirá el mago del reino?

Luego de un tenso silencio, el mago lo miró y dijo:
-No puedo precisarte la fecha, pero sé que el mago morirá exactamente un día antes que el rey...
Durante unos instantes, el tiempo se congeló. Un murmullo corrió por entre los invitados.
El rey siempre había dicho que no creía en los magos ni en las adivinaciones, pero lo cierto es que no se animó a matar al mago.
Lentamente el soberano bajó los brazos y se quedó en silencio...
Los pensamientos se agolpaban en su cabeza.
Se dio cuenta de que se había equivocado.
Su odio había sido el peor consejero.
-Alteza, te has puesto pálido. ¿Qué te sucede? –preguntó el invitado.
-Me siento mal -contestó el monarca –voy a ir a mi cuarto, te agradezco que hayas venido.
Y con un gesto confuso giró en silencio encaminándose a sus habitaciones...
El mago era astuto, había dado la única respuesta que evitaría su muerte.
¿Habría leído su mente?
La predicción no podía ser cierta. Pero... ¿Y si lo fuera?...
Estaba aturdido
Se le ocurrió que sería trágico que le pasara algo al mago camino a su casa.
El rey volvió sobre sus pasos, y dijo en voz alta:
-Mago, eres famoso en el reino por tu sabiduría, te ruego que pases esta noche en el palacio pues debo consultarte por la mañana sobre algunas decisiones reales.
-¡Majestad!. Será un gran honor... –dijo el invitado con una reverencia.
El rey dio órdenes a sus guardias personales para que acompañaran al mago hasta las habitaciones de huéspedes en el palacio y para que custodiasen su puerta asegurándose de que nada pasara...

Esa noche el soberano no pudo conciliar el sueño. Estuvo muy inquieto pensando qué pasaría si a el mago le hubiera caído mal la comida, o si se hubiera hecho daño accidentalmente durante la noche, o si, simplemente, le hubiera llegado su hora.
Bien temprano en la mañana el rey golpeó en las habitaciones de su invitado.
Él nunca en su vida había pensado en consultar ninguna de sus decisiones, pero esta vez, en cuánto el mago lo recibió, hizo la pregunta... necesitaba una excusa.
Y el mago, que era un sabio, le dio una respuesta correcta, creativa y justa.
El rey, casi sin escuchar la respuesta alabó a su huésped por su inteligencia y le pidió que se quedara un día más, supuestamente, para “consultarle” otro asunto... (obviamente, el rey sólo quería asegurarse de que nada le pasara).

El mago –que gozaba de la libertad que sólo conquistan los iluminados –aceptó...
Desde entonces todos los días, por la mañana o por la tarde, el rey iba hasta las habitaciones del mago para consultarlo y lo comprometía para una nueva consulta al día siguiente.
No pasó mucho tiempo antes de que el rey se diera cuenta de que los consejos de su nuevo asesor eran siempre acertados y terminara, casi sin notarlo, teniéndolos en cuenta en cada una de las decisiones.
Pasaron los meses y luego los años.
Y como siempre... estar cerca del que sabe, vuelve el que no sabe, más sabio.

Así fue: el rey poco a poco se fue volviendo más y más justo.
Ya no era despótico ni autoritario. Dejó de necesitar sentirse poderoso, y seguramente por ello dejó de necesitar demostrar su poder.
Empezó a aprender que la humildad también podía ser ventajosa, empezó a reinar de una manera más sabia y bondadosa.
Y sucedió que su pueblo empezó a quererlo, como nunca lo había querido antes.
El rey ya no iba a ver al mago investigando por su salud, iba realmente para aprender, para compartir una decisión o simplemente para charlar, porque el rey y el mago habían llegado a ser excelentes amigos.

Un día, a más de cuatro años de aquella cena, y sin motivo, el rey recordó.
Recordó aquel plan, aquel plan que alguna vez urdió para matar a éste, su entonces más odiado enemigo.
Y sé dio cuenta que no podía seguir manteniendo este secreto sin sentirse un hipócrita.
El rey tomó coraje y fue hasta la habitación del mago. Golpeó la puerta y apenas entró le dijo:
-Hermano, tengo algo que contarte que me oprime el pecho
-Dime –dijo el mago –y alivia tu corazón.
-Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté sobre tu muerte, yo no quería en realidad saber sobre tu futuro, planeaba matarte y frente a cualquier cosa que me dijeras, porque quería que tu muerte inesperada desmitificara para siempre tu fama de adivino. Te odiaba porque todos te amaban... Estoy tan avergonzado...

-Aquella noche no me animé a matarte y ahora que somos amigos, y más que amigos, hermanos, me aterra pensar lo que hubiera perdido si lo hubiese hecho.
Hoy he sentido que no puedo seguir ocultándote mi infamia.
Necesité decirte todo esto para que tú me perdones o me desprecies, pero sin ocultamientos.
El mago lo miró y le dijo:

-Has tardado mucho tiempo en poder decírmelo. Pero de todas maneras, me alegra, me alegra que lo hayas hecho, porque esto es lo único que me permitirá decirte que ya lo sabía. Cuando me hiciste la pregunta y bajaste tu mano sobre el puño de tu espada, fue tan clara tu intención, que no hacía falta ser adivino para darse cuenta de lo que pensabas hacer, -el mago sonrió y puso su mano en el hombro del rey. –Como justo pago a tu sinceridad, debo decirte que yo también te mentí... Te confieso hoy que inventé esa absurda historia de mi muerte antes de la tuya para darte una lección. Una lección que recién hoy estás en condiciones de aprender, quizás la más importante cosa que yo te haya enseñado nunca.

Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros y hasta de nosotros mismos que creemos despreciables, amenazantes o inútiles... y sin embargo, si nos damos tiempo, terminaremos dándonos cuenta de lo mucho que nos costaría vivir sin aquellas cosas que en un momento rechazamos.
Tu muerte, querido amigo, llegará justo, justo el día de tu muerte, y ni un minuto antes. Es importante que sepas que yo estoy viejo, y que mi día seguramente se acerca. No hay ninguna razón para pensar que tu partida deba estar atada a la mía. Son nuestras vidas las que se han ligado, no nuestras muertes.
El rey y el mago se abrazaron y festejaron brindando por la confianza que cada uno sentía en esta relación que habían sabido construir juntos...

Cuenta la leyenda... que misteriosamente... esa misma noche... el mago... murió durante el sueño.
El rey se enteró de la mala noticia a la mañana siguiente... y se sintió desolado.
No estaba angustiado por la idea de su propia muerte, había aprendido del mago a desapegarse hasta de su permanencia en el mundo.
Estaba triste, simplemente por la muerte de su amigo.
¿Qué coincidencia extraña había hecho que el rey pudiera contarle esto al mago justo la noche anterior a su muerte?.
Tal vez, tal vez de alguna manera desconocida, el mago había hecho que él pudiera decirle esto para quitarle su fantasía de morirse un día después.
Un último acto de amor para librarlo de sus temores de otros tiempos...

Cuentan que el rey se levantó y que con sus propias manos cavó en el jardín, bajo su ventana, una tumba para su amigo, el mago.
Enterró allí su cuerpo y el resto del día se quedó al lado del montículo de tierra, llorando como se llora ante la pérdida de los seres queridos.
Y recién entrada la noche, el rey volvió a su habitación. Cuenta la leyenda... que esa misma noche... veinticuatro horas después de la muerte del mago, el rey murió en su lecho mientras dormía... quizás de casualidad... quizás de dolor... quizás para confirmar la última enseñanza del maestro.