sábado, 23 de junio de 2007

Relaciones Complejas

La Suegra vs. la nuera....

¿Aliada o enemiga?, ¿una segunda madre o más bien una pesadilla?, ¿qué es su suegra para usted?. Se lo pregunto porque en torno a la figura de la suegra se han tejido taaaantos mitos y hasta chistes malintencionados, que es casi imposible escuchar un comentario positivo de este miembro de la familia. Pero, ¿será posible ser o tener una buena suegra, sobre todo cuando se vive bajo el mismo techo?

Si se quiere hacer un buen chiste, que casi seguramente será bien acogido; hablar de alguien con cierta connotación maléfica; o incluso, ejemplificar el paradigma de relaciones complejas, esencialmente invasivas (popularmente meterse en lo que no le importa o donde no le han llamado);... pues ahí está el personaje ideal: ¡La Suegra!

Pocos roles sociales son menos favorecidos y más censurados que el de suegra,... y observe que genéricamente me referí solamente al sexo femenino. Porque, paradojicamente, visto desde otra perspectiva, esta misma persona, este mismo ser humano, representa el posiblemente más altamente valorado roll social: El de madre. Tal vez injusticias de la opinión pública y la sabiduría popular con el género masculino, pero ser suegro no es tan malo y ser padre no es tan bueno.

De nuevo y sin prejuicios de género, ¿quiere complicar un poco más las cosas, y favorecer menos aún a las suegras? bien, hablemos de la madre del miembro masculino de la pareja, es decir la mamá del varón,... y más aún si es hijo único o preferido o sobreprotegido, aquel que voluntaria o involuntariamente aún está unido a su progenitora por un “invisible cordón umbilical de acero”, y que es expresión de aquellas relaciones que, según la literatura psicoanalítica, tienen un cierto sabor edípico.

Llegado a este punto, entonces no queda más remedio que introducir un nuevo personaje, la aparente víctima de la maldad de la suegra, la aparentemente frágil y angelical pareja del hijo de la señora de referencia: La nuera.

Si usted dice suegra se está refiriendo a un concepto desdeñable,... pocos piensan en muchas mujeres que han sido mucho mejores seres humanos para con sus nueras que lo que fueron sus verdaderas madres.

Y esto nos conduce hacia un interesante concepto, el prejuicio, que como su connotación semántica indica, es una pre-valoración, una conclusión anticipada de lo que se nos está diciendo. ¡Lo mismo ocurre con la suegra!, no es sólo un inamovible estereotipo, sino que presupone un juicio de valor ¡en negativo!:

-¿Vas a vivir con tu suegra...?, ¡te embarcaste!
-¿Vas a vivir con la madre tuya,...?, ¡te salvaste!

Aunque podemos seguir en un regodeo conceptual —al polemizar que la aborrecible suegra es la progenitora de nuestra encantadora pareja y que la adorable autora de nuestros días es, a su vez, la suegra (tal vez percibida como terrible) de aquella,...— preferimos volver al más cotidiano dilema de suegra vs. nuera.

Para poder continuar y comprender con más claridad el tema que nos ocupa, hablemos brevemente de un personaje clave en esta historia, de quien apenas hemos hablado y quien ocupa una posición que la literatura especializada ha dado en denominar la posición “sándwich” por estar en el centro de dos fuerzas: Se trata del “hijo de su mamá” y, al mismo tiempo, “la pareja de su pareja”,... es tal vez la “manzana de la discordia” quien en muchas ocasiones, en muchos sentidos, directa o indirectamente, deviene en catalizador de los conflictos suegra-nuera.

El hijo de su mamá, por lo general conoce bien los aspectos críticos, conflictivos de ella, sabe que es muy invasiva en su vida personal, que con frecuencia es una censora implacable de todo lo que no encaja en sus esquemas —¡y por lo general hay muchas cosas que no encajan!—, que a veces es tan matraquillosa que llega a marear a quienes le rodean, que no para de pelear,... pero que al mismo tiempo es una “gallina defendiendo a sus polluelos”, que se desvive por complacer a los suyos —en especial a su hijito del alma— aunque no pierda ocasión de recordar cuanto se desvive y ¡lo mal que le pagan,... cuando ella merecería algo mejor!.

Por lo general a él mismo se le hace difícil la convivencia con su mamá, con quien polemiza bastante y se suceden a menudo episodios desagradables entre ambos....

Pero, aunque este es uno de las casos más frecuentes, no siempre ocurre así, en ocasiones se trata de madres muy “sufridas”, que afrontan la vida de forma casi martirológica, en unos casos con un constante lamentarse y en otros con un estoico pero no menos reprobador silencio.

En cualquiera de estos y muchos otros probables casos en que pueden combinarse características descritas, estaríamos en presencia de complejas relaciones madre-hijo, que devienen fértil terreno para los más severos aún conflictos suegra-nuera,... ¡aunque a su vez ello no quiere decir que esté exenta de complejos lazos afectivos!.

Veamos ahora a la otra protagonista del conflicto y hagámoslo desde una óptica limpia y transparente —¡que no siempre es así!— se trata de una mujer honestamente enamorada del hijo de mamá, una muchacha con “impulso”, que con frecuencia anhela su independencia, la “suya”, a veces hastiada y saturada de lo mucho que la controlan y limitan en su propio hogar de origen, con el afán también posesivo sobre su pareja que casi siempre tienen los jóvenes y sobre todo con nuevas ideas, nuevos puntos de vista revolucionarios de cómo “deben ser” las cosas y el consecuente impulso para imponer sus criterios.

¿Cuál es entonces el asunto?

Que cuando estas dos fuerzas colisionan, el impacto resulta ser violento, que puede ser atenuado, amortiguado o ¡incrementado! por el elemento común, que está en el medio, que tiene un complejo doble estatus de hijo de su mamá y pareja de su pareja.

Por supuesto, el impacto no es el mismo cuando la relación es desde afuera a cuando implica la convivencia cotidiana, en un mismo espacio físico, bajo un mismo techo, ¡con una sola cocina o un solo baño!, porque como reza un viejo aforismo que conocí: “hay flores que de lejos huelen y de cerca hieden”.

Y es precisamente en el contexto de la convivencia donde más compleja se hace la relación suegra-nuera: Desde el punto de vista de la suegra, pocas mujeres —tal vez, si acaso, un clon de ella misma 20 años más joven— están hechas a la medida de su hijo, unas porque son unas “cochinas” que todo lo dejan sucio o regado o porque apenas se ocupan —¡como solamente lo sabe hacer ella!— de que su hijo tenga la ropa limpia, al día; porque son unas “vagas”; porque son mal educadas, porque no son cariñosas,... o por cualquier otra razón emergente que siempre aparecerá.

En consecuencia se arrogan los derechos —“¡al fin y al cabo esta es mi casa!”— de invadir constantemente la vida de la joven pareja para indicarle —¡claro que por su bien!— a la nuera cómo debe hacer las cosas pues así es como le gustan a SU hijo; de censurar velada o abiertamente todo, o casi todo, lo que ella hace; de hablar con otros sobre la mala suerte que ha tenido su hijo y hacer un ostentoso silencio cuando aquella se acerca —claro “doble mensaje” que era de ella de quien se hablaba, una especie de “era de ti pero no contigo—; pero sobre el envenenar al hijo, “dejándole caer” la mala selección que hizo, ostentando su pesar y aflicción por lo mucho que han cambiado las cosas desde que "esa mujer" —¡una de las más lapidarias expresiones!— entró en la casa,... y en ocasiones hasta resaltando a una nuera anterior supuestamente ideal, aunque con aquella se hubieran tenido también severos conflictos.

Podría continuar ejemplificando, pero es preferible quedarse aquí por tratarse de algunas de las más frecuentes críticas a la suegra, que con mucha frecuencia —con razón o sin ella— estigmatizan y consolidan los estereotipos y prejuicios alrededor de esta figura.

Pero, y ahora le toca al abogado del diablo, ¿es tan indefensa la nuera?

Es posible, es cierto, que esta esté en posición desventajosa, pues como quiera que sea ella es una extraña que entra a un sistema que con sus virtudes y defectos lleva largos períodos de tiempo funcionando así, y sus miembros, cada cual a su manera, están acostumbrados a ello —¡aún reconociendo y hasta desaprobando sus imperfecciones!—. Por eso, la llegada de la nuera al hogar produce eso que en la literatura especializada ha dado en llamarse “ruido en el sistema”,... afortunadamente todos los sistemas tienden al restablecimiento del equilibrio, a la asimilación de nuevas influencias, y entonces, progresivamente, los ruidos se atenúan hasta casi desaparecer,... aunque en algunos casos el nuevo elemento deviene, por una razón u otra, muy incompatible con el funcionamiento del sistema en su conjunto o con algún elemento en particular, y entonces los ruidos se agudizan y llegan a comprometer el funcionamiento del sistema a mediano o largo plazo.

Es en este sentido que las nueras pueden contribuir a agudizar los conflictos, sobre todo cuando llegan ellas mismas con una actitud colonizadora del nuevo hogar, con la clara intención de cambiarlo todo acorde a sus propios criterios y puntos de vista, olvidando la vigencia del conocido refrán de la sabiduría popular de que allí donde fueres, haz lo que vieres...

De esta manera, cuando intenta violentar las normas y tradiciones de la familia de su pareja, con quien convive, produce importantes fricciones en dicha convivencia pues se acentúa la visión de ella como intrusa invasora, más aún ante los ojos de la suegra. Sobre todo porque si hasta ahora ésta era la “dueña y señora del hogar”, ahora ve amenazado un estatus que —para ser justos, incluso habiendo vivido ella misma historias similares cuando le tocaba el roll de nuera— mucho trabajo le ha costado alcanzar y mantener, sintiendo que tiene la razón de su parte; ello la impulsará a “repeler al extraño”, con lo que el clima familiar se enrarecerá mucho más.

Es frecuente, entonces, como contra-respuesta que la nuera asuma comportamientos y actitudes que lo que hacen es añadir más leña al fuego entre las que podemos señalar algunas expresiones típicas:

-El levantarse de la mesa.

-No recoger los platos y ni siquiera intentar fregar.

-El apenas tratar a la suegra y cuando lo hace es de forma distante y despectiva, en tanto hace ostentación de afecto y alegría —risas evidentemente forzadas— cuando se comunica —personalmente o ¡por teléfono!— con otras personas, en especial su propia progenitora.

-El poner constantes quejas a su pareja por la actitud de la señora para con ella, ¡sobre todo cuando él no está presente!,... en lo que puede haber mucho de verdad y mucho de manipulación.

Como resulta lógico suponer, esto pone al hombre, a la manzana de la discordia, en el centro de una seria situación conflictiva que recibe, por ambas partes, un cúmulo de quejas, de recriminaciones y reproches —no siempre justificados— por tomar partido con la otra parte y —sobre todo— por ser tan ¡débil!.

Tan incómoda, y por lo general ambigua, situación irrita al hombre, quien al no saber con certeza —¿¡es acaso posible!?— dónde está la razón y debatirse entre dos muy importantes —aunque también conflictivas— fuentes de afecto para él, llega a asumir actitudes injustas con una o ambas de las mujeres implicadas. —Tal vez las más importantes mujeres en su vida, si no tiene hijas— a quienes puede llegar a lastimar o —¡peor aún!— decepcionar.

Cuando esto ocurre, sus relaciones humanas y afectivas con ellas se ven muy laceradas al producirse predisposiciones en que él mismo se convierte en un importante facilitador y potenciador del conflicto.

¡Vamos a bajarle el fuego a la caldera! hemos tratado las situaciones más dramáticas,... Pero podríamos hablar también de aquellos contextos deseables en que se “eliminó el ruido del sistema” y suegra-nuera llegaron a constituir un buen equipo, en que todas las partes en juego obraron inteligentemente y lograron no sólo una “suficientemente buena” convivencia, sino que conformaron importantes lazos sentimentales en torno a una persona muy querida por ambas,... ¿no sería esto lo deseable?


Y tu que opinas?, anda dime……..

miércoles, 20 de junio de 2007

Descripción. . .


Las palabras resultan mágicas, cada persona tiene un significado propio y único para cada sonido. Algunos coincidimos y logramos comunicarnos con signos muy similares.

Describir la percepción de algo tangible se vuelve toda una odisea, sobre todo si el receptor de tal información no tiene la menor idea de lo que se intenta comunicar.
Imaginen lo que resulta cuando la descripción es de una persona, a la que solo se conoce por sus escritos, sus ideas plasmadas en algunas frases.

¿Notan acaso por dónde va la siguiente pregunta?

Cada blog es, de cierta manera, el espejo de su autor…



¿Qué refleja este espejo?

martes, 12 de junio de 2007

Sera cierto?


Sera cierto que los hombres las prefieren tontas?


Dicen que los hombres buscan mujeres tradicionales que les esperan en casa con las pantuflas y el plato servido. Dicen que la inteligencia no riñe con nada, pero en el caso de algunas mujeres, parece estar tremendamente enemistada con el amor.


No es que piense que las mujeres son menos inteligentes que los hombres, sino que en ocasiones cuando sale a relucir el feminismo, la actitud con el sexo opuesto no es la más adecuada y actuan un poco torpe.

“¿Qué es ser inteligente y qué es ser tonta?, ser inteligente es no mostrar armas, no sacar las uñas. Sobre todo a nivel de relaciones interpersonales.

Las mujeres inteligentes son aquellas a las cuales no se les nota la gana, las que no retan a la pareja”.

“Las tontas son todas las demás, las que deciden asumir el feminismo con una actitud revanchista. Y que finalmente deben conformarse a contar telarañas en el techo y quedarse absolutamente solas”.


Mantener la humildad y bajar la guardia, no significa que estan dejándose manipular, sino aceptar que al final del día, siempre esperamos que alguien esté a nuestro lado para que nos ame y nos escuche.

Muchos hombres piensan que las mujeres no son tontas, sino que muchas de ellas llevan un caparazón y en algunas ocasiones eso no las deja pensar ni expresar sus sentimientos con claridad.


Segun estudios realizados cuanto más lista es una mujer más decrecen sus posibilidades de encontrar pareja estable, mientras que para el hombre ocurre al revés.

¿La razón? Aseguran que los hombres las prefieren débiles y que, por ende, las mentes privilegiadas lo tienen difícil para pasar por el altar, pues los hombres se quedan con féminas menos inteligentes que ellos.


Además, está comprobado, que si bien las damas de alto coeficiente intelectual son inteligentes para sus carreras profesionales, también tienden a ser inestables sentimentalmente y muy exigentes con sus parejas.


Según el informe, la posibilidad de contraer matrimonio en el caso de los varones aumenta en un 35 por ciento por cada 16 puntos de más que tengan en su cociente intelectual.

En el caso de las féminas ocurre al contrario. "Las prefieren 'barbies' y tontas, mujeres florero, que cumplan su función de perfecta ama de casa y no les creen complejo de inferioridad".

Para ellas, 16 puntos más en su coeficiente intelectual suponen 40 por ciento más de posibilidades de quedarse solteras.


Pero eso no es todo. A la hora de quedarse solteras, también influiría que algunas mujeres le dan prioridad a su carrera profesional sobre la vida sentimental.

De acuerdo con el reporte, las mujeres que carecen de un grado universitario tienen más fácil el camino para enamorar a un hombre preparado.


De todas maneras, la tendencia crece por momentos y cada día es más normal ver a profesionales eligiendo como compañeras sentimentales a jovencitas sin preparación, mientras que las altas ejecutivas sobradamente preparadas se quedan solteras por el simple hecho de priorizar en un momento dado su carrera profesional.


A la hora de casarse

Se pone de manifiesto una realidad cada vez más patente: "los hombres prefieren casarse con sus secretarias antes que con sus jefas o incluso sus compañeras de trabajo".

Así mismo, un estudio psicológico afirmaba la misma teoría: "las mujeres menos preparadas profesionalmente lo tienen más fácil a la hora de dar el sí. Además y por no se sabe qué extrañas creencias de las mentes masculinas, ellos están convencidos de que una camarera les será más fiel que una abogada o una analista.


Por supuesto si entramos en el terreno de la seguridad en sí mismas las aguas se convierten en más que pantanosas.


Ante la más mínima actitud, los hombres creen que ellas adoptan actitudes amenazantes y altivas, por lo que las que ostenten puestos de poder y se sientan orgullosas de ello, ya se pueden ir olvidando de conseguir una cita con pretensiones de algo más.

Tambien hay quienes afirman.... "La culpa también es de las mujeres, que a partir de los 30 años, dejan de encontrar atractivos e interesantes a casi todos los hombres".


De acuerdo con el citado estudio, la mujer ideal del siglo XXI ya no enamorará con la mente. Aseguran que, se ha retrocedido al siglo pasado y las mujeres tendrán que conquistar al estilo de las abuelas, es decir por medio de la cocina, el hogar y hasta la servidumbre hacia los hombres.


Dice el reporte que esto se explica, en parte, porque el hombre no quiere sentirse acomplejado frente a mujeres que se han convertido en 'superwomans'.


Este término describiría a mujeres que están tan capacitadas (o más) que los hombres, que tienen tantos estudios universitarios (o más) que ellos, que están en su mismo nivel profesional, que a veces ganan más dinero por su trabajo y que son cabeza de familia.


Una teoría que, de ser cierta, echaría por tierra años de trabajos de las mujeres de las décadas recientes.


Y ustedes que opinan?

lunes, 4 de junio de 2007

Compañeros y amantes


En un alto porcentaje, las crisis en la relación de pareja se presentan por la escasa importancia que hombres y mujeres le otorgan a la integración mutua, al conocerse bien e interesarse por el otro.
Muchos hombres están convencidos que la buena mujer es aquella que se preocupa bastante de la casa, de los hijos, de tenerle la ropa limpia y planchada, el almuerzo en el momento justo y, por cierto, estar siempre dispuesta a tener sesiones de sexo.
A la vez, hay mujeres que consideran que el hombre ideal es aquel que ayuda en el hogar, coopera en la atención de los niños, no tiene amigos con quienes salir de juerga y no le gusta mucho el futbol. Ah, y que tenga capacidades amatorias extraordinarias.
Pero esas apreciaciones caen en el rango de las aspiraciones o deseos egoístas, porque las personas no están pensando en la otra cuando buscan esos "ideales", sino en sí mismas.
"Esto es lo que yo quiero y me merezco", pareciera ser el principio básico de muchos hombres y mujeres que exigen a más no poder a su pareja, para que se ajuste a ese modelo que han creado en su juventud o primeros años de edad adulta.

Incompatibilidad

La justificación de algunas parejas para separarse es que no existe compatibilidad entre ellos, pero el argumento se desmorona cuando los sicólogos, terapeutas u otros profesionales comienzan a preguntarles respecto de lo que desea su compañero o compañera.

Conocerse


Lo fundamental para que todo funcione bien es que la pareja se conozca bien, que se integre en un proceso que sea grato y pleno para ambos.
Se trata de que ambos consigan su realización, no de manera egoísta sino -también- pensando en lo que la otra persona desea.
Están juntos porque anhelan construir algo, de lo contrario sería mejor estar separados y verse solamente de vez en cuando, como en la etapa del pololeo.
El descubrirse, acompañarse, comprenderse, jugar, tener complicidad sensual y sexual, buscarse, interesarse en la otra persona y tener sueños juntos.
"Esas aparecen como las claves para ser buenos amantes".
Si se avanza por la integración, el deseo de compartir y lograr metas afines, la plenitud sexual llegará sin ningún esfuerzo y ambos podrán calificarse como buenos amantes.

Buscar otra persona

Se dice que los hombres son mucho más infieles que las mujeres, y eso pasa porque estamos en una sociedad machista, en donde los varones se consideran mejores, si tienen más de una mujer.
En el caso de ellas, "buscan a otra persona, como una forma de suplir la falta de amor, eso que su pareja no le entrega. Va en busca de cariño, para sentirse vital y como una mujer plena".
Confirma entonces que, "el mejor amante no es sólo el que es bueno en la cama, sino que el que da cariño, apoyo y afecto. Y eso es válido tanto para el hombre como para la mujer".
El buen amante es aquel que con sus miradas seduce a la mujer que se le ponga enfrente. Es aquel que sirve para alivianar los problemas emocionales que pueden ocurrir después de una agotada jornada de trabajo, o incluso después de una tensa pelea con la pareja.
En general todos estamos capacitados para ser buenos amantes. Ahora, lo interesante para muchas parejas es que cuando ellos no están pasando un buen momento en su relación, deben de jugar a serlo (amantes), ya que eso le da un carácter de erotismo ayudando a que se recupere la relación.

martes, 29 de mayo de 2007

Tu primera vez



La primera vez es una asunto muy importante, los jóvenes actualmente llegan a este momento tan importante de sus vidas sin ideas reales de lo que implica, esto es debido a la gran desinformación que aun existe sobre el tema, para los chicos, la primera vez deben ser unos súper hombres capaces de satisfacer a la mujer con quien lo hagan, y trataran de hacerlo con la más guapa, o, en la mayoría de los casos con la más fácil, hay porcentajes muy altos que indican que la primera vez de ellos casi nunca es con su novia, recurren a amigas, mujeres maduras que los buscan o a prostitutas, de hecho este ultimo renglón es el que mas puntuación lleva.

Muchos de ellos lo viven como una experiencia traumante, pero en su condición de hombres deben tratar de esconderlo, y es que esa primera vez es todo nervios y sensaciones, es cuando se rompen numerosos tabúes sociales, familiares y religiosos.

El 99% de las ocasiones, la primera vez sale mal, algo falla, por nervios, por temor o por falta de experiencia.

Después de la primera vez queda el premio de poder presumir a los amigos... algo que es realmente absurdo, porque no estamos en una competencia y esto no es algo en lo que debas llevar prisa.

Para ellas también resulta traumante, quizá aun mas, porque es difícil echar por tierra años y años de sermones relativos a la virginidad y al matrimonio, además nunca están seguras 100% de nada y corren el riesgo de ser engañadas, la mayoría de ellas lo hace por amor, pero en muchas ocasiones este es un amor que ellos planean y fingen para conseguir su objetivo, así de cruel resulta, al final ellas terminan sintiéndose mal y con una gran dolor interno y externo, pero también hay los casos en que lo hacen (atención) por rebeldía, por estar en contra de algo y creer que al hacerlo van a causarle daño a alguien, esto no esta mas lejos de la realidad, como el suicida que cree que quitándose la vida va a perjudicar a los demás, no hay algo mas absurdo, porque al final la única que sale perdiendo es ella.

La primera vez es algo muy importante que no se debe tomar a la ligera y sea cual sea el caso no debe hacerse por presión de tu pareja, de tus amigos o de nadie, es una decisión importante y de como sea tu primera vez se va a definir toda tu vida sexual en el futuro, si es una experiencia dolorosa y traumante es difícil que después lo veas como es y si resultas defraudado(a) entonces será mucho peor, aunado a esto, existen las infinitas posibilidades de que todo salga aun peor, una enfermedad venérea, un embarazo no deseado... en fin.

La primera vez debe ser una decisión que no te cause ninguna confusión, debes tener total seguridad que es el momento y la persona adecuada, que no te va a arrepentir después, que no tendrás problemas contigo mismo(a) o con los demás y que vas a tomar tus precauciones, si lo has decidido entonces no te forces a hacer un gran papel, solo disfruta el momento, que todo es natural, si decides no hacerlo, debes ser firme en tu convicción y no dejarte derrotar por ningún argumento, a fin de cuentas es tu cuerpo y tu vida y nadie puede influir en el si no eres tú, así que no te dejes llevar.

Ahora cuentame.......... Como fue tu primera vez?????

martes, 22 de mayo de 2007

Los ecos de la red

Un deseo concedido.

Escucha y comenta, Pasó con su madre...

En compañía de tu madre ¿has tenido contacto visual y seguido una mirada?

O... ¿te han mirado asi?

jueves, 17 de mayo de 2007

Tus seres queridos

Había una vez un lugar desierto en el que no existían espejos. Nadie había inventado un espejo, básicamente porque nadie se había visto reflejado en nada, jamás.
Lo único que hacía suponer que la propia cara no era como la cara que tenías enfrente era lo que observabas cuando mirabas las caras de los demás. Algunas eran parecidas, pero la mayoría no. Podías suponer que tu cara era parecida a alguna de las demás, o muy diferente, pero no podías saber exactamente cuánto.
Los mayores no hablaban de eso, porque no les importaba. Diferencias o igualdades, todo daba lo mismo. Pero no daba lo mismo si te enamorabas, pues quería decir que había algo en esa cara que era especial, o algo en esa persona que hacía que su cara fuera especial para ti.
Y tampoco daba lo mismo si la persona de quien te habías enamorado escogía a otro. Ahí sí que descubrías con toda la fuerza que alguna razón en tu aspecto había hecho que prefirieran a otra persona; o, quizás, alguna razón en su aspecto lo hacía mejor ante los ojos de la persona que amabas.
Y pensabas cosas como: ¡Oh, ojos! ¡Si tan sólo ella no tuviera ojos! ¡O si ninguno los tuviéramos! Cuánto más felices seríamos todos.
Porque pensabas que si todos cerraban los ojos desaparecía la razón por la que no habías sido escogido. Esto no es cierto pues todos sabemos que los ojos no son lo único con lo que escogemos, ni los ojos ven todo de una persona.
Pero el dolor de esa pérdida te llevaba a preguntarte qué habrían visto en esa persona. Te preguntabas: ¿cuál es el misterio que se esconde en su imagen? ¿Cuál es el misterio que le falta a la mía?
Podías sentarte con un buen amigo y preguntarle cómo era tu rostro. Lo mejor era sentarse con un amigo, y que un tercero comparara los dos rostros.
Tus ojos son más pequeños. Tus ojos son más claros. Tu cabello es más oscuro arriba. Tus dientes se ven aún cuando cierras la boca.
Y así podías hacerte una idea de cómo era tu rostro, pues no había lagos, ni pequeños charcos de agua, y sólo conseguías beber cortando el fruto de una planta muy jugosa, que quién sabe de dónde conseguía humedad.
Y no había espejos.
No había un solo espejo en todo ese terruño, de modo que lo que tú creyeras, sobre cómo era tu imagen, dependía de la paciencia y la bondad de los demás.
Demorabas mucho en saber si alguien te había mentido, hasta encontrar a otros que te daban una versión sobre tu propia imagen que no era ni buena ni mala, sino que coincidía entre ellos. Y así suponías que debía ser cierta.
No había nada más valioso que encontrar a alguien que no te mintiera sobre cómo era tu imagen.
Esos eran tus seres queridos.

viernes, 11 de mayo de 2007

Cama, sueño y cosas


Muchas parejas una vez separadas, nunca más se vuelven a ver, otras mantienen unas relaciones frías y distantes, cargadas de resentimiento, otras se odian y convierten cada encuentro en una batalla sin tregua ni armisticio. Después de compartir cama, sueños y muchas cosas con otra persona durante cinco, quince o más años, la ruptura definitiva y angustiosa no beneficia a nadie y perjudica a todos. Más, cuando en la mayoría existen niños de por medio que, a pesar de las diferencias entre el hombre y la mujer, siguen siendo tan hijos del uno como del otro. Salvo que la separación se produzca por causas extremas, llevarse bien con el "ex" tiene muchas ventajas, no hay que dividir entre dos una parte de la vida, ni renunciar a los buenos recuerdos -porque la mitad sean del otro-, ni pedir a los amigos comunes que elijan "uno u otro", ni amargarles la vida a los niños.

Está comprobado que los padres divorciados que fomentan una buena comunicación entre ellos, permiten una mejor adaptación a sus hijos, y eso implica menores pérdidas para todos los involucrados. Es bueno recordar las cualidades de esa persona con la cual hemos convivido y respetar la relación de los hijos con él. Muchas mujeres tratan de vengarse y alejar a sus hijos de sus padres, lo cual es muy perjudicial.

Cuando la pareja de padres divorciados se lleva bien, pueden decidir entre los dos todo lo relacionado con los hijos, estar disponibles para cualquier cosa que tenga que ver con ellos, desde asistir a las reuniones de padres en el colegio hasta llevarlos al médico.

Muchas madres, por el bien de sus hijos, se sobreponen al sentimiento de rencor causado por el olvido. De esta forma, no son sólo los niños los que salen ganando, sino también los miembros de la pareja. La mujer se siente apoyada y respaldada en su tarea de madre, porque así como hacen falta dos para traer un hijo al mundo, también son necesarios dos para criarlos.

Las buenas relaciones con el "ex" permiten que la mujer se reserve una parcela de su tiempo para rehacer su vida. Por otro lado, al hombre le permite sentirse parte importante en la vida de sus hijos y no quedar totalmente "excluido".

Amor, sexo y convivencia.

El amor, el sexo y la convivencia son tres elementos puntuales del matrimonio, cada uno de ellos también se puede dar por separado. Al disolverse el matrimonio, no siempre se pierden estos elementos.

El sexo parece ser un fuerte nexo de unión, además de una adecuada comunicación como divorciados. Suele suceder con más frecuencia de lo que imaginamos, muchas parejas descubrieron el sexo juntos, maduraron sexualmente en la misma cama, sigue existiendo entre ellos la "piel", la "química", que es difícil de borrar y a veces de dominar. El divorcio activa angustias de separación muy primitivas que llevan a la pareja a retener de forma ambivalente al otro, y es a través de las relaciones sexuales donde algunas parejas pueden aliviar su ansiedad y temor a quedarse solos.

Las normas sociales y la fidelidad hacia un nuevo compañero pueden suprimir el deseo, aunque muchas veces no lo consiguen, circunstancia que impide rehacer nuevamente la vida. Aunque se tenga nueva pareja, no se involucran completamente por no haber podido "cerrar" el capítulo con el o la "ex". No se consolida la nueva relación cuando uno no ha roto con su pasado.

En oportunidades, hemos observado que algunas personas temen enfrentarse al reto de explorar una situación desconocida, y se autosabotean amarrándose a su relación anterior.

La inseguridad es una de las principales razones por las cuales el ser humano se aferra a lo ya conocido, aunque no le convenga, le haga infeliz o ponga en riesgo su futuro. Lo desconocido asusta, muchas personas se quedan con la primera relación porque creen que es lo único a lo que pueden aspirar, lo único que se merecen, cerrando con esta actitud las puertas para una mayor expansión personal.

Es muy importante, que piensen en el porvenir, suyo, de sus hijos, de su actual pareja, de su ex, de su entorno y tome una decisión de una sola vía. Nos parece insostenible mantener su status. Tarde o temprano, de prolongar su situación actual, éste le llevará a rupturas aún más dramáticas que las que vividas y que ya han superado.

sábado, 5 de mayo de 2007

Sexo o amor?

Un día vas paseando tranquilamente por la playa, cuando de repente tropiezas con una vieja botella de cristal. La recoges, y al agitarla un poco para quitarle la arena… brrrmmmmm… aparece un genio de ella. Pero no es un genio como los de Disney, de esos que te permiten elegir tres deseos… no. Se trata de un genio malvado, que te obliga a, irremediablemente, tomar una de estas 2 alternativas:

1) Vivir el resto de tu vida sin ningún tipo de contacto sexual, ni siquiera el producido por uno mismo. Un escudo invisible te impedirá siquiera intentarlo. No obstante seguirías sintiendo el deseo. Deseo que no podrías “sofocar” jamás.

2) Vivir el resto de tu vida sin ningún tipo de relación amorosa. Tus padres te seguirán queriendo, tendrás amigos… pero ninguna persona te amará como pareja.
Este blog es la playa. El artículo la vieja botella de cristal. Y yo soy el genio malvado. Ya me han liberado y no pueden echarse atrás. Ahora tienen obligatoriamente que responder… ¿que descartan de su vida? ¿el sexo o el amor?

Sabiduria popular

Una vez oí a alguien decir lo siguiente:

Las mujeres suelen pensarse bastante con quién comparten su cama una primera noche. Los hombres menos.

Los hombres suelen pensarse bastante con quién comparten su cama una segunda noche. Las mujeres no tanto.